domingo, 14 de abril de 2013

EL TDAH Y LA EDAD

La edad influye en la expresión de este trastorno, dándose diferencias comportamentales a lo largo de la vida.
  • Durante el primer año de vida, los niños con TDAH presentan alteraciones en el sueño. Además, tienen una actividad motora excesiva para su edad, incluso pueden empezar a andar antes de cumplir un año. Tienden a negarse a que se les presten los cuidados básicos (higiene, alimentación, etc.), presentando una gran irritabilidad.
  • A partir del segundo año, se muestran torpes motrizmente, son inquietos, caprichosos, con poca capacidad de frustración, tienen problemas en la adquisición y desarrollo del lenguaje, y siguen con problemas en la alimentación y el sueño.
  • Después de los tres años, no muestran interés por lo que tienen alrededor, parecen no escuchar cuando se les habla, se distraen con mucha facilidad y, por tanto, no son capaces de mantenerse realizando una actividad el tiempo necesario, se cansan con facilidad y quieren cambiar continuamente de actividad sin acabar ninguna.
  • A partir de los cuatro años, tienen problemas de integración y de adaptación social con los compañeros y adultos, son desobedientes, agresivos e impulsivos.
  • Desde los seis años en adelante, se aprecia un continuo empeoramiento en las conductas motoras, de obediencia y de integración social, presentando graves comportamientos indisciplinados en el aula. Se comienzan a observar dificultades de aprendizaje.
  • En la adolescencia se agudizan los problemas de comportamiento, agravándose las conductas desafiantes. Se hace más patente el fracaso escolar y tienen gran probabilidad de comenzar a consumir drogas, alcohol, etc.
  • En la edad adulta permanecen las características fundamentales, como las dificultades de atención o la impulsividad. El resto de problemas pueden agravarse, si el niño no ha recibido un tratamiento adecuado, o mejorar, en caso de que tal tratamiento sí haya existido.

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