domingo, 14 de abril de 2013

Detectar a tiempo el TDAH

Importancia de detectar a tiempo el
 déficit de atención en edad escolar


En los últimos años, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha despertado interés por su alta incidencia. Cada vez más niños en la edad escolar son diagnosticados con esta condición, siendo el fracaso escolar la razón por la que muchos son referidos a una evaluación psicológica que señala este trastorno como la causa del mismo.
El TDAH es una condición de origen genético que se manifiesta desde los inicios de la educación escolar del individuo. Entre los factores biológicos, el más estudiado es una importante dificultad en la conducción neurológica de la dopamina, neurotransmisor que incide de forma determinante en el proceso de la atención y concentración.
Esta es la razón por la que los niños con este diagnóstico se ven impedidos en el proceso de iniciar y terminar una labor, ya que las áreas afectadas pueden ser la capacidad para seleccionar el estímulo adecuado dentro de una situación en donde coexisten estímulos que prevalecen sobre otros. Por ejemplo, ‘seleccionan’ prestar atención a un sonido del otro lado del curso, en lugar de atender a la explicación de la profesora.
Un segundo eslabón en el proceso es el de mantener la atención en el estímulo seleccionado, por lo que rápidamente pierden la pista del mismo, lo cual los incapacita para llevar a término un propósito emprendido.
Una tercera fase en la que el TDAH incide es en la capacidad para cambiar de asignación o actividad, una vez se ha concluido la anterior.  
De manera concreta, los síntomas presentados por los niños que padecen un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad pueden presentarse, además, de diversas maneras en distintos niños, aunque todas ellas suelen impactar de forma significativa en el ambiente escolar.
Al respecto, la psicopedagoga Ruth Matos plantea:  “Los signos que pueden sugerir que un niño posee el  TDHA van a depender de si son de predominio inatento, impulsivo o combinado”.
Manifestaciones

En efecto, los conocimientos actuales sobre este trastorno distinguen entre tres manifestaciones posibles y distintas. Una de ellas es la de predominio inatento, en donde el déficit de atención es el síntoma que origina la alarma, sin que el niño sea impulsivo o hiperactivo.

Causas más frecuentes que deben descartarse son Trastornos del Aprendizaje, Trastornos del Estado de Ánimo y Trastornos de la Conducta, tal como el Trastorno Obsesivo-compulsivo, ya que pueden influir en el individuo, generando conductas que pueden ser muy parecidas a aquellas emitidas por niños con TDAH.
Matos plantea: “Algo importante es saber que esta condición es para toda la vida, por lo que  debe asegurarse un futuro,  y para ello deben potencializarse las cualidades de este niño, respetando su condición”.


Más concretamente, Matos plantea sobre el predominio inatento: “Por lo general son niños que se muestran desmotivados frente a la tarea escolar, prestan poca atención y se les dificulta mantenerse en una misma actividad por mucho tiempo; es el niño que siempre olvida realizar las tareas asignadas para la casa, y en el curso por lo general necesita más tiempo para copiar o realizar las tareas”.
De estos síntomas, deviene el fracaso académico y una mala experiencia escolar. “Por lo general nunca completa las tareas o necesita más tiempo que el habitual, y en casi la mayoría de los casos es el que queda sin recreo copiando las asignaciones”, afirma Matos.
El predominio hiperactivo-impulsivo es otra de las manifestaciones del TDAH, generalmente se conjuga con la hiperactividad, y sus características principales son las dificultades que presenta el individuo para el control de sus impulsos, refiriendo una conducta perturbadora que les impide el armonioso desarrollo durante el día escolar.
“Si es de predominio hiperactivo-impulsivo mostrará mayor movimiento que el común de los niños, y en ocasiones incluso esta actividad motora puede ser exagerada. También es propenso a tener accidentes sobre todo si está en edad preescolar, y muestra una psicomotricidad un  poco torpe”, afirma Matos.
Estos niños, por su carácter impulsivo, pueden presentar dificultades en su relación con los demás de manera frecuente, ya que tienen dificultad para trabajar en equipo, esperar su turno, participar de los juegos de manera armoniosa y seguir las reglas del grupo.  
La tercera manifestación es el tipo combinado, en el cual se aprecian tanto signos de distracción como impulsivos, lo que lleva a que estos niños no sólo tengan un fracaso académico sino que su comportamiento en general dificulta su manejo de parte de los adultos, quienes con frecuencia enfatizan en su conducta perturbadora.  
Los niños que padecen el TDAH de tipo combinado, así como los de tipo impulsivo, suelen ser los más estigmatizados por parte de sus compañeros, dado el carácter perturbador de sus conductas.
Necesidad de un diagnóstico
De allí se desprende la necesidad básica de realizar un buen diagnóstico diferencial, que descarte otros posibles trastornos. En algunos casos puede presentarse cualquiera de estos, junto al TDAH, lo que se denomina como condición conmórbida.
Al respecto, Matos plantea: “Los aspectos que debemos tomar en cuenta varían de acuerdo a la edad del niño o del adolescenteÖademás, el tratamiento variará de acuerdo a las conmorbilidades que pueda presentar éste”.
“Lo primero que se debe efectuar es el diagnóstico, el cual lo dará el especialista psicólogo o psiquiatra infantil. El maestro nunca debe dar un diagnóstico, aunque por su experiencia y observación tenga la certeza de que ese alumno posee TDHA”, afirma Matos.
PRONÓSTICO DEL TDAH
En efecto, el pronóstico mejora cuando el individuo es intervenido desde la primera infancia, ya que esto puede producir una remisión al menos parcial de los síntomas, con lo cual se prevendría que el niño en un futuro sea un adulto que manifieste dificultades en el control de sus impulsos, que se agudicen sus síntomas de desatención, entre otros patrones conductuales que obstaculicen su desarrollo académico universitario, su desenvolvimiento laboral y su conducta social.

EL TDAH Y LA EDAD

La edad influye en la expresión de este trastorno, dándose diferencias comportamentales a lo largo de la vida.
  • Durante el primer año de vida, los niños con TDAH presentan alteraciones en el sueño. Además, tienen una actividad motora excesiva para su edad, incluso pueden empezar a andar antes de cumplir un año. Tienden a negarse a que se les presten los cuidados básicos (higiene, alimentación, etc.), presentando una gran irritabilidad.
  • A partir del segundo año, se muestran torpes motrizmente, son inquietos, caprichosos, con poca capacidad de frustración, tienen problemas en la adquisición y desarrollo del lenguaje, y siguen con problemas en la alimentación y el sueño.
  • Después de los tres años, no muestran interés por lo que tienen alrededor, parecen no escuchar cuando se les habla, se distraen con mucha facilidad y, por tanto, no son capaces de mantenerse realizando una actividad el tiempo necesario, se cansan con facilidad y quieren cambiar continuamente de actividad sin acabar ninguna.
  • A partir de los cuatro años, tienen problemas de integración y de adaptación social con los compañeros y adultos, son desobedientes, agresivos e impulsivos.
  • Desde los seis años en adelante, se aprecia un continuo empeoramiento en las conductas motoras, de obediencia y de integración social, presentando graves comportamientos indisciplinados en el aula. Se comienzan a observar dificultades de aprendizaje.
  • En la adolescencia se agudizan los problemas de comportamiento, agravándose las conductas desafiantes. Se hace más patente el fracaso escolar y tienen gran probabilidad de comenzar a consumir drogas, alcohol, etc.
  • En la edad adulta permanecen las características fundamentales, como las dificultades de atención o la impulsividad. El resto de problemas pueden agravarse, si el niño no ha recibido un tratamiento adecuado, o mejorar, en caso de que tal tratamiento sí haya existido.

El niño es inquieto


Insisto que no soy yo el que lo dice, en este caso un pediatra... ¡CUIDADO CON CONFUNDIR SÍNTOMA CON DIAGNÓSTICO!
Durante la consulta es muy frecuente que los padres se quejen de que el niño es muy inquieto, no hace caso, no atiende a lo que se le dice y, en términos generales, es más activo que otros niños de su edad.
Por lo tanto estamos hablando de un síntoma (es inquieto) no de un diagnóstico (TDAH).
A estos niños se les tacha de “maleducados” y hay cientos de frases para describir su comportamiento: “es como su padre cuando era pequeño”, "habla más que su abuela”,
“su padres lo malcrían”, “si yo fuera su padre lo ponía firmes”, “deberían cambiarlo de colegio”, “en este colegio no va bien”, “es muy bruto”, “el profesor no sabe llevarlo” y muchas más. Estos niños sufren el desprecio de los compañeros o las iras/indiferencias 
de sus padres. 
 ¿Cuáles son las causas de un niño inquieto? Ahora se sorprenderán porque en nuestro país sólo parece haber  un diagnóstico: el 10.

  1. Alteraciones sensoriales
  2. Variaciones del desarrollo intelectual
  3. Trastornos del aprendizaje
  4. Alergias respiratorias
  5. Hipotonía e incoordinación motriz
  6. Epilepsia
  7. Enfermedades crónicas
  8. Desnutrición
  9. Malestar de origen ambiental
  10. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad  TDAH)

Intervención en la escuela

Una relación positiva entre el alumno con TDAH y su profesor, basada en la comprensión del segundo acerca del alumno y su trastorno, será capaz de determinar una notable mejoría académica y social en el niño.
No obstante, también debe existir una estrecha colaboración entre profesores y padres, basada en el adecuado conocimiento del TDAH, el planteamiento de objetivos realistas, la motivación y el apoyo mutuo.

Pues bien, podemos centrar las estrategias con el docente en varios ámbitos:

  1. Recibir y mantener la atención: el docente debe dar al alumno con TDAH instrucciones simples, utilizando una gran variedad de señales visuales (diagramas, objetos, colores...) y auditivas (campana, voz baja, aplaudir cuando se siga un patrón de conducta determinado...). También es importante utilizar marcadores para enfatizar las palabras clave. El material nuevo debe presentarse en pequeñas cantidades y a buen ritmo, y es conveniente dejarle libertad de expresión cuando sea referente a su trabajo.
  2. Estrategias en el aula: es recomendable colocar las reglas de la clase en un lugar bien visible y repetirlas de vez en cuando, así como enseñar claramente la rutina y estructura del curso al comienzo del mismo. También es importante utilizar recordatorios de lo que deben hacer para los alumnos con TDAH (que pueden estar incluso pegados a su pupitre). Se pueden plantear señales que el alumno con TDAH reconozca para poner atención (contacto visual, tocarse una oreja, etc.).
  3. Participación activa: es conveniente estructurar las actividades de tal forma que todos los alumnos tengan oportunidades de responder. Es importante dejar a los alumnos que se comuniquen entre ellos, que trabajen en equipo y que resuelvan sus propios problemas. Puede utilizarse el aprendizaje cooperativo para promover habilidades sociales.
  4. Habilidades de organización: carpetas, cuadernos de colores y calendarios son recomendables para una buena organización en clase y a la hora de desarrollar las tareas. Puede utilizarse una tarjeta de progresos u otra herramienta similar para marcar las tareas completas. Es conveniente utilizar todos los sentidos sensoriales para ayudarlos a que aprendan a organizar sus cosas (por ejemplo: decírselo y que ellos lo repitan o lo escriban).
  5. Instrucciones multisensoriales: es conveniente que todas las instrucciones se den verbalmente y por escrito. Además, pueden realizarse ejercicios de música o relajantes. También es importante utilizar diferentes colores y diseños para ayudar a los alumnos a visualizar los conceptos.
  6. Modificar tareas y trabajos: es importante permitir a estos alumnos la realización de exámenes orales o leer los exámenes escritos, así como guardar sus ejercicios (para que reflejen sus habilidades). Además, también es conveniente pactar con ellos la forma y el tiempo idóneos para realizar sus exámenes. No hay que olvidar que debe limitárseles la tarea a realizar en casa, pues de lo contrario nunca serán capaces de terminarla. También debe hacerse hincapié en los conceptos y partes más importantes de los trabajos.
  7. Apoyo en equipo: tanto los alumnos con TDAH como sus padres y profesores deben estar involucrados en el planteamiento de metas. Es conveniente realizar reuniones frecuentes entre los padres y los profesores para estudiar los progresos del niño.
  8. Estructuración del ambiente: es recomendable establecer un calendario diario en el aula, preparando a los alumnos para las diferentes actividades de cada sesión. Aunque el ambiente debe estar claramente estructurado, es conveniente permitir la creatividad de los niños.
  9. Control de la conducta en el aula: debe existir un refuerzo inmediato después de una conducta que deseamos incrementar en el alumno con TDAH, pero sin que este refuerzo sea excesivo. En clase, en lugar de mandar a callar, es mejor resaltar la conducta de los que están trabajando en silencio, pues si se reprende en presencia de alumnos con TDAH, reforzaremos en ellos la conducta que deseamos eliminar.
  10. Ubicación del alumno en el aula: debe estar sentado cerca del docente, rodeado de niños tranquilos y lejos de puertas, ventanas u objetos que puedan ser motivo de distracción. El profesorado deberá prestarle especial atención, sin que se note demasiado, pues esto puede empeorar la conducta del resto de alumnos al considerar que tiene "ventajas en el trato con el profesor".

¿QUÉ ES EL TDAH?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético.
Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.
El Déficit de Atención con Hiperactividad está relacionado con una falta de balance en la producción cerebral de dos neurotransmisores: Dopamina y Noradrenalina.
El TDAH como entidad clínica se encuentra recogido en la Clasificación internacional de enfermedades, décima revisión (CIE-10), la cual representa un marco etiológico

Un alumno o alumna presenta necesidades específicas de apoyo educativo debido a un "trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad" (TDAH) cuando su conducta evidencia un patrón persistente de desatención o hiperactividad e impulsividad que es significativamente más frecuente y grave que el observado en escolares de su edad, repercutiendo de manera negativa en su vida familiar, escolar y social.
Estos síntomas, por tanto, deben estar presentes tanto en el ámbito escolar como familiar, y alguno de ellos debe haber aparecido antes de los siete años, no debiendo estar motivados por otros tipos de trastornos claramente definidos.
El TDA con o sin hiperactividad es uno de los trastornos más frecuentes en la infancia. Es un trastorno crónico que no se cura, pero con tratamiento médico-psicopedagógico mejora considerablemente. Afecta al individuo provocándole dificultades en muchas áreas (a nivel social, en el aprendizaje, etc.). También altera la vida familiar, por el trastorno conductual que provoca en la persona que lo sufre.
Por tanto, el TDA con o sin hiperactividad es un trastorno de origen neurobiológico que se manifiesta en dificultades de autorregulación en tres aspectos concretos:

  1. Déficit de atención: los niños con TDAH tienen poca capacidad para mantener la atención. Presentan una atención dispersa, no sostenida, ya que no consiguen permanecer realizando una tarea un tiempo similar al que lo haría otro alumno de su edad, sino que necesitan cambiar constantemente de actividad. Se aburren con gran facilidad y se distraen con mucha frecuencia y por cualquier estímulo.
  2. Impulsividad: realizan las tareas de forma descontrolada y precipitada, interrumpen y molestan con asiduidad, no son capaces de respetar los turnos, son impacientes, hablan continuamente y son incapaces de esperar cuando se les promete algo. Les cuesta pararse y pensar en las consecuencias de sus acciones, y no tienden a planificar sus actos futuros.
  3. Hiperactividad motora y/o vocal: presentan una actividad motora excesiva, parecen incansables. Suelen presentar dificultades en el desarrollo motor, mostrando cierta torpeza y movimientos rígidos. Además, los movimientos motores involuntarios suelen encontrarse, con frecuencia, asociados a la emisión de sonidos guturales y vocálicos o la vocalización de palabras groseras (síndrome de Tourette).

Inicio

El presente BLOG tiene como objetivo proporcionar la información idónea y adecuada a padres y profesores sobre las principales características conductuales de los niños con TDAH, así como las principales estrategias de actuación e intervención destinadas a mejorar, en la medida de lo posible, su comportamiento y la vida diaria de las personas que padecen este síndrome.

Hemos de tener en cuenta que a los alumnos con TDAH se les debe proporcionar, al igual que al resto de alumnos, una educación de calidad en todos los niveles del sistema educativo. Precisamente, para conseguir esta calidad en la educación, es necesario el esfuerzo compartido de los padres y profesores.